Los tres murales presentan un reticulado de franjas diagonales que forman espacios cuadrangulares, en cuyo interior se representan figuras humanas de pie con un fastuoso atuendo guerrero.
Las diagonales están cubiertas por líneas que imitan el pelo del coyote, sobre estas, una figura en forma de borla con dos espigas, muy similar a la malinalli o zacate de carbonero (según J. Angulo). En la unión o el cruce de cada franja que forman los espacios reticulados, se aprecia un medallón circular, adornado con pequeñas placas rectangulares superpuestas alrededor de un disco de cuyo centro , cuelga la cabeza de un coyote con el hocico abierto.
El tema central de los tres murales son figuras humanas vistas de perfil que van enmarcadas en los espacios cuadrangulares que forman la retícula. Su fastuoso atuendo consiste en un disfraz de coyote con elementos flamígeros en diferentes partes del cuerpo. Los elementos que caracterizan a estas figuras como antropomorfas son los pies; los cánidos están representados por la cola, la cabeza donde se señala la nariz alargada, el hocico abierto con los dientes visibles.
Las figuras humano-coyotes llevan sandalias adornadas con grandes hebillas, de cuyos pies emergen protuberancias flamígeras.
También, aquí se conserva in situ, una de las mejores muestras de pintura mural teotihuacana, conocida como La Procesión de Sacerdotes, en el denominado Patio Blanco, donde se observa a varios personajes de perfil quienes portan un bastón y a su lado un caracol, del cual surge la vírgula de la palabra.
ResponderEliminarLos individuos que están enmarcados dentro de rombos rojos, se han identificado como sacerdotes, mismos que se ven realizando una ceremonia.
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